A pesar del amor

A pesar del amor
A pesar del amor

This new novel by US Latino author, Alma Flor Ada, tells the story of a fam­ily, the Sal­vatier­ras, in its fourth gen­er­a­tion between 1868 and 1936 in the island of Cuba. With the set­ting and the racial diver­sity of the Caribbean, it has a com­bi­na­tion of per­sonal des­tiny inter­wo­ven with his­tor­i­cal des­tiny. The births and the deaths of the char­ac­ters are inter­twined with polit­i­cal events of a coun­try that will undergo a war, the Ten-Year War, and will find itself influ­enced by the United States and Spain.

It is inevitable to think of the Buen­das (One Hun­dred Years of Soli­tude) or about the True­bas (The House of the Spir­its) when read­ing the Sal­vatier­ras fam­ily saga. Details such as the fer­til­ity in the hands of Ser­a­fina giv­ing life to any plant she touches, the fig­ure of the author­i­tar­ian father, men tak­ing care of the land while the women raised the chil­dren, and forced mar­riages, are all ele­ments in com­mon to other Latin Amer­i­can nov­els. Mag­i­cal real­ism is present in a very sub­tle way within the narration.

A pas­sion­ate novel full of poetic flight and philo­soph­i­cal depth. The island of Cuba is cap­tured in all its facets, from the baroque com­plex­ity of its social classes, to the exu­ber­ant wealth of its nature, its flora and its fauna. Isabel, the pro­tag­o­nist, per­son­i­fies the best thing of the rev­o­lu­tion, because the only noble thing about the war was to have abol­ished slav­ery, and the shame­ful idea that a human being could own another one. The char­ac­ters of this novel are out­lined skill­fully, and hold until the end the lay­out of a fine lit­er­ary work.

CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA DE CUBA, 1492–1936

1492

Arribo de la expe­di­ción cap­i­taneada por Cristóbal Colón el 27 de octubre

1512

Fun­dación de la villa de Nues­tra Señora de la Asun­ción de Bara­coa por Diego Velázquez
Fun­dación de Bayamo, San­ti­ago de Cuba, Puerto Príncipe (que luego será Cam­agüey), Sancti Spíri­tus, Trinidad, San Juan de los Reme­dios y San Cristóbal de La Habana.
Mar­tirio y eje­cu­ción de Hat­uey, cacique proce­dente de la isla La Española que dirigió la lucha con­tra la invasión española.

1516

El sac­er­dote dominico Fray Bar­tolomé de las Casas es nom­brado Pro­tec­tor Uni­ver­sal de los Indios.

1531

Se pro­hibe esclavizar a los indios.

1538

Ini­cio de la fase de ataques de piratas france­ses que con­tinúa hasta 1550

1542

Se dan a cono­cer las Nuevas Leyes que supri­men las encomien­das y recono­cen la lib­er­tad e igual­dad de dere­chos de indios y españoles. Estas leyes, sin embargo, no se cumplen y
no pro­te­gen a los indios de la expropiación de sus tier­ras por col­o­nizadores insaciables.

1543

Her­nando de Cas­tro instala el primer trapiche para moler caña de azúcar.

1550

Ini­cio de la fase de ataques de piratas ingle­ses (John Hawkins y Fran­cis Drake) que con­tinúa hasta 1599

1555

De los 60,000 indios que hab­it­a­ban la isla al comienzo de la con­quista quedan ape­nas 5,000 víc­ti­mas de la lucha al ini­cio de la con­quista, el mal trato y las enfer­medades traí­das invol­un­tari­a­mente por los españoles.

1600

Ini­cio de la fase de ataques de piratas holan­deses que se pro­longa hasta 1648

1648

Fase de ataques de piratas ingle­ses (Henry Mor­gan) y france­ses (Fran­cisco Nau, “el Olonés) que se extiende hasta 1700.

1702

Guerra de Suce­sión en Europa. Al morir Car­los II, el último rey de la Casa de Aus­tria, sin dejar hijos, España y Fran­cia luchan como ali­adas con­tra Inglaterra y el resto de Europa, para defender el dere­cho al trono de España de Felipe de Bor­bón, nieto de Luis XIV de Francia.

1713

Ter­mina la Guerra de Suce­sión con la Paz de Utrecht. Este acuerdo le da a Inglaterra el dere­cho a la trata de esclavos africanos que va a tener gran impacto sobre Cuba.

1762

Guerra entre España e Inglaterra. Toma de La Habana por los ingleses.

1763

Cese de la guerra por el Tratado de París. Los ingle­ses devuel­ven La Habana a España, pero España se ve oblig­ada a ceder a los ingle­ses La Florida y Fran­cia, La Louisina.

1774

Primer censo. Total de habi­tantes 171,620 de ellos 44,333 eran per­sonas de ori­gen africano esclavizadas.

1776

Ini­cio de la “Época del buen gob­ierno” que se pro­longa hasta 1796. En este año el 4 de julio ha hecho Wash­ing­ton la declaración de Inde­pen­den­cia.
Como respuesta el gob­ierno español instaura cier­tas medi­das de reforma que coin­ci­den con la época del “despo­tismo ilustrado” europeo.
Se ini­cia la Sociedad Patriótica de los Ami­gos del País insti­tu­ción de altos estu­dios que crea la primera bib­lioteca pública y establece defin­i­ti­va­mente la prensa per­iódica.
El Real Con­sulado de Agri­cul­tura y Com­er­cio fomenta nuevos cul­tivos, intro­duce nuevos aperos de labranza e indus­trias como la cría del gusano de seda y la api­cul­tura y real­iza obras
públi­cas de con­struc­ción de puentes y caminos.
La cesión de La Louisina trae a Cuba una amplia inmi­gración de españoles y france­ses que resulta en una infusión cul­tural y económica impor­tante y el desar­rollo del cul­tivo del café que va a ser de alta sig­nifi­cación.
Durante esta época se pro­duce tam­bién una amplia inmi­gración de famil­ias de las Islas Canarias.
Se fun­dan var­ios pueb­los en la costa norte Nue­vi­tas, Mayarí y Bayamo. En la costa sur, Man­zanillo y Guantánamo.

1789

La Rev­olu­ción Francesa provoca en Cuba los primeros aso­mos de rebeldía.

1808

Invasión de España por Napoleón. Insta­lación de José Bona­parte.
Durante el despótico gob­ierno de Sal­vador de Muro, mar­qués de Someru­e­los, se des­cubren dos con­spir­a­ciones. La de Román de la Luz y Joaquín Infante que soña­ban con­ver­tir a
Cuba en una república y la de José Anto­nio Aponte, negro libre, que aspiraba ver a Cuba inde­pen­di­ente y pagó su sueño con la vida, pues lo ajus­ti­cia­ron descuartizándolo.

1823

Toma el mando de Cuba el gob­er­nador gen­eral Fran­cisco Dion­i­sio Vives. Durante su gob­ierno el cam­agüeyano Gas­par
Cis­neros Betan­court “el Lugareño” sug­iere a Bolí­var tomar la causa de Cuba y lib­er­arla.
El gran poeta nacional, José María Here­dia fun­dador del roman­ti­cismo en Cuba, toma parte en la con­spir­ación Rayos y Soles de Bolí­var que Vives hace abor­tar y que le gana el destierro. Here­dia se rad­ica en Méx­ico y adopta la ciu­dadanía mex­i­cana. Fue pro­fe­sor, diputado y con­se­jero del gen­eral Santa Anna.

1825

Se orga­niza en Méx­ico la Junta Pro­mo­tora de la Lib­er­tad Cubana, que prepara una expe­di­ción al mando de Santa Anna con apoyo de Venezuela, pero que es frustrada por
Wash­in­ton que sigue los pos­tu­la­dos de la Doc­t­rina del Pres­i­dente James Mon­roe, de 1823, que pro­mulga la no inter­ven­ción en las colo­nias del Caribe.

1826

Son eje­cu­ta­dos en la horca los patri­o­tas cam­agüeyanos Fran­cisco de Agüero y Andrés Manuel Sánchez.

1837

El gen­eral Miguel Tacón y Rosique asume el cargo de gob­er­nador y con­sigue que las Cortes españo­las recha­cen a los diputa­dos cubanos con lo cual Cuba pasa de ser una provin­cia
española a ser una colo­nia.
Tacón destierra al gran patri­ota y pen­sador José Anto­nio Saco, que había sido elegido varias veces diputado a las Cortes Españo­las. En 1875, Saco pub­li­cará su mon­u­men­tal His­to­ria de
la esclavitud.

1839

Durante el gob­ierno de Ezpeleta se pro­hibe que los cubanos ocu­pen ningún cargo público.

1841

Comien­zan a pro­ducirse alza­mien­tos de esclavos.
El poeta mes­tizo, Gabriel de la Con­cep­ción Valdés, cono­cido como Plá­cido es fusilado.

1848

Se ini­cian var­ios movimien­tos anex­ion­istas que aunque con difer­en­cias ide­ológ­i­cas con respecto a la esclav­i­tud, bus­can la sep­a­ración de Cuba de España a través de la anex­ión con los
Esta­dos Unidos.

1849

Un grupo de patri­o­tas cubanos que incluye al poeta Miguel Teurbe Tolón y al nov­el­ista Cir­ilo Villaverde crea la ban­dera cubana en una casa de hués­pedes de la calle War­ren en Nueva York. Se iza la ban­dera en las ofic­i­nas de los her­manos Beach, dueños del per­iódico The Sun, en las calles Ful­ton y Nassau.

1851

Es ajus­ti­ci­ado en gar­rote vil, en La Habana, el patri­ota Nar­ciso López, de ori­gen vene­zolano. Antes de morir declara: “Mi muerte no cam­biará los des­ti­nos de Cuba.” Y añade, de cara al
público: “Cuba, por ti muero.”
El 12 de agosto son fusila­dos en Puerto Príncipe los patri­o­tas cam­agüeyanos Joaquín de Agüero, Fer­nando Zayas, Miguel Bena­vides y José Tomás Betan­court.
Se dice que Igna­cio Agra­monte, un niño de 12 años, recogió en su pañuelo san­gre del cadáver de Joaquín de Agüero.
Para per­pet­uar la memo­ria de los cua­tro már­tires, los cam­agüeyanos sem­braron cua­tro pal­mas en la plaza mayor de la ciu­dad.
En el inge­nio La Dema­jagua, Car­los Manuel de Cés­pedes, lanza el Grito de Yara, declaración de la lib­er­tad de los esclavos y de guerra por la inde­pen­den­cia.
El 20 de octubre Cés­pedes toma el pueblo de Bayamo, donde por primera vez se canta el himno nacional com­puesto por Peru­cho Figueredo.
Los cam­agüeyanos Igna­cio Agra­monte y Loy­naz y Sal­vador Cis­neros Betan­court se unen a la lucha, pero recla­man una república más rad­i­cal que la imag­i­nada por Cés­pedes y con­siguen que se con­voque una asam­blea con­sti­tuyente. Se pro­ducen numerosos alza­mien­tos en dis­tin­tas partes de la isla y se afi­anza la guerra que lle­gará a ser cono­cida como la Guerra de los Diez Años.
En la Asam­blea Con­sti­tuyente de Guái­maro, Cam­agüey, se redacta la primera con­sti­tu­ción y se crea la Cámara de Rep­re­sen­tantes. Es elegido pres­i­dente de la Cámara Sal­vador Cis­neros Betan­court y sec­re­tar­ios Agra­monte y Zam­brana, que habían redac­tado la mayor parte de la con­sti­tu­ción. Se elige a Cés­pedes pres­i­dente de la república en armas y jefe del ejército al gen­eral Manuel de Que­sada, cam­agüeyano que había peleado en Méx­ico, bajo las órdenes de Ben­ito Juárez en con­tra de la invasión francesa.

1853

Nace en La Habana, el 28 de enero, José Martí, que lle­gará a ser la más impor­tante figura de la his­to­ria de Cuba. Hijo de padres españoles de ori­gen humilde ini­ció sus luchas, a través del pen­samiento y la pal­abra, muy joven. A los 16 años es envi­ado al pre­sidio político y luego desterrado.

1871

El 27 de noviem­bre son fusila­dos 8 estu­di­antes de med­i­c­ina acu­sa­dos fal­sa­mente de haber rayado la láp­ida del sepul­cro de un español. Es uno de los peo­res crímenes de la dom­i­nación
española.
Ese mismo año es fusilado, después de 8 meses de prisión, el poeta Juan Clemente Zenea, uno de los más grandes poetas cubanos, que fue apre­sado a punto de par­tir para los Esta­dos Unidos a unirse con la Junta Rev­olu­cionaria en Nueva York.

1873

Agra­monte muere por una bala española a los 30 años. Había real­izado haz­a­ñas extra­or­di­nar­ias entre ellas el rescate del Gen­eral Julio San­guily a quien llev­aba preso una fuerte columna española que super­aba en mucho las fuerzas de Agra­monte. Su muerte es una pér­dida irrepara­ble para la Insurrección.

1874

Car­los Manuel de Cés­pedes que había sido des­ti­tu­ido de su cargo de pres­i­dente y se había reti­rado de la lucha es muerto por los españoles en su retiro junto al pico Turquino.
La muerte de Cés­pedes y Agra­monte hace que la lucha lan­guidezca, reducida a Cam­agüey y Oriente.

1878

El gob­er­nador español Martínez Campo con­sigue que se firme en el Zan­jón (Cam­agüey) un acuerdo para ter­mi­nar la guerra, la lla­mada Paz del Zan­jón.
Como los ori­en­tales no esta­ban de acuerdo en ter­mi­nar la cam­paña, Anto­nio Maceo se rebela con­tra el acuerdo de paz, en Los Man­gos de Maraguá. Esta acción se la conoce
como la Protesta de Baraguá. Pero en vista de los pocos recur­sos para con­tin­uar la lucha acuer­dan aban­donar Cuba y esperar la ocasión prop­i­cia para ini­ciar una nueva contienda.

1879

Tres gen­erales de la rev­olu­ción, José Maceo, Cal­ixto Gar­cía y Guillermo Mon­cada, ini­cian una nueva rebe­lión que por su corta duración es cono­cida como La Guerra Chiquita.

1880

Como resul­tado de la lucha política de cubanos rev­olu­cionar­ios y reformis­tas se crea el Par­tido Lib­eral Auton­o­mista que aspira a con­seguir refor­mas pare­ci­das a las gozadas por el Canadá. Su mayor logro es la abol­i­ción de la esclav­i­tud. En un primer momento los lib­er­tos quedan someti­dos pro­vi­sion­al­mente a sus antiguos amos, pero esta forma de patronato es finalmemte elim­i­nada en 1886.

1895

José Martí, después de tra­ba­jar infati­ga­ble­mente, y de aren­gar a los cubanos de Tampa, Cayo Hueso, Nueva York y Filadelfia con­sigue poder sol­ven­tar un nuevo alza­miento.
Ha con­seguido además el apoyo de los líderes de la Guerra de los Diez Años. En marzo viaja a Santo Domingo y firma con el Gen­eral Máx­imo Gómez el Man­i­fiesto de Mon­te­cristi declarando la guerra. Desem­bar­can en Play­i­tas, Ori­ente.
El 19 de mayo muere en cam­paña, pero sus pal­abras siguen viven en el alma del pueblo.
El 13 de sep­tiem­bre se reúne en Jimaguayú una nueva asam­blea con­sti­tuyente.
Al mando del Gen­er­alísimo Máx­imo Gómez, secun­dado por Anto­nio Maceo, se pro­duce la Invasión de Ori­ente a Occidente.

1896

Sucede a Martínez Cam­pos en el gob­ierno de Cuba, el gen­eral español Vale­ri­ano Weyler que per­sigue con fero­ci­dad a los cubanos.
Weyler ordena recon­cen­trar en los cen­tros urbanos a los campesinos, para evi­tar que provean ali­men­tos a los inser­ruc­tos. Las con­se­cuen­cias de esta recon­cen­tración son
espan­tosas.
Para tratar de impedir el avance de las tropas insur­gentes de Ori­ente a Occi­dente, Weyler crea “tro­chas”, cade­nas de fortines y bar­reras de Norte a Sur en var­ios pun­tos de la isla.
El 7 de diciem­bre muere Anto­nio Maceo, el Titán de Bronce, después de lograr vencer la trocha de Mariel a Majana.
Aunque es una pér­dida alta­mente dolorosa no es el fin de la guerra como Weyler esperaba.

1897

España otorga a Cuba autonomía y dere­cho a un gob­ierno par­la­men­tario. Pero estas refor­mas no pueden ya sat­is­facer a un pueblo que ha luchado por tanto tiempo tan duramente.

1898

El 15 de febrero estalla el aco­razado Maine de la marina de los Esta­dos Unidos.
El 25 el de abril el Con­greso de Esta­dos Unidos declaró la guerra a España.
El 24 de junio fuerzas norteam­er­i­canas se unen al ejército rev­olu­cionario cubano en la batalla del Caney, cerca de San­ti­ago de Cuba.
Al mismo tiempo, los Esta­dos Unidos ata­can a las fuerzas españo­las en la Bahía de Manila, en las Fil­ip­inas, y en Puerto Rico.
El 10 de diciem­bre se firma el Tratado de París, entre España y los Esta­dos Unidos, dejando a los cubanos fuera de las negociaciones.

1899

Cuba es ocu­pada por los Esta­dos Unidos bajo el gen­eral Leonard Wood.

1901

Una nueva asam­blea, pre­si­dida por Domingo Mén­dez Capote, redacta y aprueba la con­sti­tu­ción, que a seme­janza de la de los Esta­dos Unidos divide al poder en tres ramas, ejec­u­tivo, leg­isla­tivo y judi­cial.
El gob­ierno de Esta­dos Unidos exige que se incluya un apéndice a la con­sti­tu­ción cubana dán­dole poder a los Esta­dos Unidos para inter­venir en la isla. Este apéndice además le impedía a Cuba hacer emprésti­tos sin la autor­ización de Wash­ing­ton y le cedía el dere­cho a estable­cer bases navales en la isla. Porque este apéndice fue pre­sen­tado al con­greso de Esta­dos Unidos por el senador Orville H. Platt de Con­necti­cut, se la conoce como la Enmienda Platt y ha sido causa de descon­tento per­ma­nente en el pueblo cubano.

1902

Se cel­e­bran las primeras elec­ciones y es elegido pres­i­dente don Tomás Estrada Palma. El 20 de mayo recibe el poder de manos del gen­eral Wood y por primera vez se iza la ban­dera
nacional en el antiguo pala­cio de los cap­i­tanes generales.

1906

Estrada Palma aspira a la reelec­ción. Un grupo del Par­tido Lib­eral se alza en armas en su con­tra. El gob­ierno de Esta­dos Unidos inter­viene. Charles E. Magoon pasa a ocu­par la jefatura
del gob­ierno en lo que será una nefasta inter­ven­ción que deja al país endeudado.

1909

José Miguel Gómez, del Par­tido Lib­eral es electo pres­i­dente. Héroe de la guerra inde­pen­den­tista es un pres­i­dente democrático, respetu­oso de las leyes. Durante su gob­ierno se
crean el Ejército y la Marina per­ma­nentes y el orga­niza el sis­tema diplomático y se con­struye el alcan­tar­il­lado de La Habana. Sus con­tribu­ciones más valiosas son la creación del
Museo Nacional y las Acad­e­mias de Artes, Letras e His­to­ria, así como la pop­u­lar­ización de la enseñanza uni­ver­si­taria.
Su gestión financiera no fue muy efi­caz, pero tuvo la hon­radez de no aspi­rar a la reelec­ción, a pesar de la insis­ten­cia de sus colaboradores.

1913

Es electo Mario Gar­cía Meno­cal, del Par­tido Con­ser­vador, que durante la guerra de inde­pen­den­cia había sido lugarte­niente de Cal­ixto Gar­cía. Su primer período es de esta­bil­i­dad y desar­rollo económico, bajo el lema “Hon­radez, Paz y Tra­bajo.” Se crea la mon­eda nacional, a la par del dólar esta­dounidense.
Se da impulso a la edu­cación y se crean siete escue­las nor­males.
Meno­cal aspira a la reelec­ción y declara que “no acep­tará un sólo voto que no le pertenezca.” José Miguel Gómez ini­cia una rebe­lión que Wash­ing­ton sofoca.
Meno­cal ini­cia un segundo período apoy­ado por el gob­ierno de Woodrow Wil­son. Gob­ierna dic­ta­to­rial­mente, pero el país vive un auge económico, “la danza de los mil­lones”, gra­cias al
alto pre­cio alcan­zado por el azú­car durante la Primera Guerra Mundial. Al caer el pre­cio del azú­car al finalizar la guerra se pro­duce una ter­ri­ble cri­sis económica.

1921

Elec­ción de Alfredo Zayas, héroe de la Rev­olu­ción del 95. Aunque ha recibido el país en ter­ri­ble ruina se esfuerza por gob­ernar con gran respeto por las lib­er­tades públi­cas. Adopta una firme posi­ción con­tra el gen­eral Enoch H. Crow­der, envi­ado del pres­i­dente Hard­ing, que había tratado de imponer su pro­pio gabi­nete de min­istros y con­sigue que se respete la autonomía cubana. Durante su gob­ierno se rat­i­fica en el con­greso de Esta­dos Unidos que Isla de Pinos queda para siem­pre bajo la juris­dic­ción cubana.

1924

Gana las elec­ciones el gen­eral Ger­ardo Machado. En el primer momento su gob­ierno real­iza obras de impor­tan­cia para el país como la con­struc­ción de la Car­retera Cen­tral a lo largo de toda la isla y el Capi­to­lio Nacional. Tam­bién fomenta el desar­rollo de la indus­tria. Pero el gob­ierno se vuelve autori­tario y deviene en una hor­ri­ble dic­tadura de tonos fascis­tas que impide cualquier difer­en­cia de opinión y reprime toda crítica con vio­len­cia. Machado fuerza que se enmiende la con­sti­tu­ción para per­mi­tir al pres­i­dente reele­girse por seis años.

1927

El Direc­to­rio Estu­di­antil Uni­ver­si­tario protesta por las condi­ciones repre­si­vas del gob­ierno y sus miem­bros son expul­sa­dos de la Uni­ver­si­dad. El líder uni­ver­si­tario Julio Anto­nio Mella es encar­ce­lado y luego envi­ado al exilio. Muere asesinado en Méx­ico donde se había exiliado.

1930

El Direc­to­rio Estu­di­antil orga­niza una man­i­festación de protesta. En ella muere el joven Rafael Trejo. La policía caza a los jóvenes estu­di­antes a tiros por las calles.
Las uni­ver­si­dades, insti­tu­tos y escue­las son clausuradas.
Hay dis­tin­tos tipos de rebe­lión.
Se forma el grupo ABC cuyo lema era “hom­bres nuevos, ideas nuevas y pro­ced­imien­tos nuevos”. Lo diri­gen jóvenes que lle­garán a ser impor­tantes int­elec­tuales cubanos como Jorge Mañach, Eme­te­rio San­tove­nia y Fran­cisco Ichaso.
El sabio Car­los de la Torre dirige en Nueva York una Junta Revolucionaria.

1933

Por pre­sión del emba­jador Welles, y en respuesta al descon­tento nacional, Machado aban­dona la pres­i­den­cia. Le sucede breve­mente Car­los Manuel de Cés­pedes, hijo del “Padre de la Patria” que es der­ro­cado por una com­bi­nación de estu­di­antes uni­ver­si­tar­ios, encabeza­dos por Car­los Prío Socar­rás y de sar­gen­tos del ejérci­tos, entre los que se encuen­tra Ful­gen­cio Batista.
Esta coali­ción nom­bra pres­i­dente al Dr. Ramón Grau San Martín, que declara no recono­cer la Enmienda Platt y por lo tanto no es recono­cido por Wash­ing­ton. Grau sólo con­sigue per­manecer cua­tro meses en el poder. Hay oposi­ción desde muchos sec­tores, todos los cuales tienen sus pro­pios intere­ses.
Los mil­itares, con Batista y Pedraza, que se han ascen­dido a sí mis­mos a coro­ne­les, acuer­dan con el emba­jador Welles susti­tuir a Grau por el coro­nel Mendi­eta, que es de inmedi­ato recono­cido por Wash­ing­ton.
La repre­sión con­tinúa. El ABC orga­niza una man­i­festación pací­fica con hom­bres, mujeres y niños. Son ata­ca­dos y hay numerosos muertos.

1934

El gob­ierno decide ter­mi­nar con la huelga rev­olu­cionaria y sus­pende las garan­tías con­sti­tu­cionales. Se declara estado de sitio y toque de queda. Hay numerosos muer­tos y asesinatos den­tro de las propias cárce­les a manos de la policía.
Anto­nio Gui­t­eras, el líder estu­di­antil e ídolo de la juven­tud, muere asesinado cuando trataba de salir del país.
Cosme de la Tor­ri­ente y Manuel Márquez Ster­ling logran nego­ciar la abol­i­ción de la Enmienda Platt.
Mendi­eta con­voca elec­ciones gen­erales. Es elegido pres­i­dente Miguel Mar­i­ano Gómez.
Gómez se enfrenta con Batista y Batista con­sigue que el con­greso deponga al pres­i­dente electo. Asciende a la pres­i­den­cia el vice-presidente Fed­erico Laredo Bru apoy­ado por Batista, que, de sar­gento ha pasado a con­tro­lar el país. En 1940 con­seguirá ser elegido pres­i­dente y gob­ernará por cua­tro años. En 1952 aspi­rará de nuevo a las elec­ciones pero sabi­endo que no tenía sufi­ciente apoyo pop­u­lar, da un golpe de estado e ini­cia una dic­tadura que pronto adquiere un carác­ter san­gri­ento y da lugar a la Rev­olu­ción Cubana.

A PESAR DEL AMOR — GLOSARIO

Aunque algu­nas de estas pal­abras son del español gen­eral, la may­oría son region­al­is­mos cubanos. Para definir­las se han con­sul­tado el Dic­cionario de His­panoamer­i­can­is­mos de Renaud Richard, los dic­cionar­ios de la Real Acad­e­mia, Vox y Gabino Ramos y los dic­cionar­ios eti­mológi­cos de Coromi­nas y Gómez de Silva. Ante la insu­fi­cien­cia de los dic­cionar­ios muchas defini­ciones de los region­al­is­mos han sido escritos por la autora, basán­dolas en la expe­ri­en­cia de uso de los tér­mi­nos en Cuba.

aji­aco: plato en que se cue­cen jun­tos dis­tin­tos tipos de carne (de cerdo, res y pollo) así como numerosas vian­das: papa, boni­ato, yuca, ñame, malanga, cal­abaza y maíz, que pueden variar según lo que haya disponible. Se sazona con cebolla, ajo, orégano y lau­rel. Aunque el dic­cionario de la Acad­e­mia da “ají” como la eti­mología, en Cuba el plato no es picante.

anon­cillo: árbol alto y coposo, que da un fruto pequeño, redondo, de cás­cara verde aun cuando maduro, con una semi­lla casi del tamaño del fruto cubierta de una capa del­gada de pulpa agridulce. En algu­nas áreas de Cuba se le llama “mamom­cillo”, en Puerto Rico, “quenepa”.

batea: recip­i­ente de amplia base redonda con cierta pro­fun­di­dad, usual­mente de hojalata, usado para lavar la ropa y bañar a los niños. Palan­gana o jofaina grande. La pal­abra es posi­ble­mente de ori­gen árabe.

batey: pal­abra de ori­gen caribe. Orig­i­nal­mente área cir­cu­lar, de uso común, entre los bohíos de una aldea taína. Más ade­lante, área sim­i­lar entre las casas y demás insta­la­ciones de un inge­nio azucarero.

bia­jaca: pez cubano de río

bibi­jagua: especie de hormiga ori­unda de Cuba (Atta insu­laris). Se ali­menta de un hongo que cul­ti­van en su hormiguero. Cor­tan hojas que lle­van a descom­pon­erse para que sir­van de abono al hongo. Para crear una nueva colo­nia, la joven reina madre lleva el hongo en unas bol­sas espe­ciales. En un primer momento lo abona arrancán­dose las propias alas.

bijirita: pajar­ito cubano de tamaño diminuto

bocabajo: cas­tigo de azotes que se daba a los esclavos, forzán­do­los a ten­derse boca abajo. Pal­abra usada en Cuba y Puerto Rico.

bohío: pal­abra arahuaca para denom­i­nar las casas taí­nas y siboneyes, hechas de madera de palma y techadas con pen­cas de guano*

bongó: tam­bor usado en el Caribe. Con­siste en un tubo de madera cubierto en la parte supe­rior con un cuero de chivo bien ten­sado y abierto en la parte inferior.

búcaro: flo­rero. Pal­abra de ori­gen latino de uso en el español general.

caim­ito: árbol fron­doso ori­undo del Caribe y de la América Cen­tral de la familia de las sapotáceas, de corteza rojiza y madera blanda, con hojas alter­nas y ovales, con el haz verde muy liso y el envés color café muy rugoso. Su fruto es redondo, como del tamaño de una naranja, de corteza lisa y bril­lante de color verde o morado. La pulpa es blanca, lechosa, dulce y refres­cante. Pal­abra de ori­gen arahuaco.

caobo: árbol orig­i­nario del Caribe, de la familia de las meliáceas, que alcanza unos 20 met­ros de altura, con tronco recto y grueso de exce­lente madera muy apre­ci­ada para mue­bles. La pal­abra es de ori­gen caribe.

car­olina: árbol alto y copioso. Una vez al año pierde las hojas y se llena de capul­los. Los capul­los tienen la forma de un puro o tabaco, y son de un color verde grisáceo. Al abrirse los sépa­los de los capul­los quedan al des­cu­bierto las flo­res, sin péta­los, for­madas por maci­zos de pis­ti­los, blan­cos o rojos, dis­puestos como coronas.

casabe: ali­mento de los prim­i­tivos habi­tantes de las Antil­las, torta hecha de harina de yuca, que tosta­ban sobre un fogón de piedra. Es usual com­erlo seco y tostado untado con man­te­qui­lla, o humede­cido en mojo de ajo. Voz ori­unda del Caribe.

ceiba: árbol bom­báceo, de talla gigan­tesca, con tronco espinoso y flo­res rosadas, pro­pio del Caribe, muy lig­ado a la mitología afro-cubana.

chi­r­i­moya: fruto del Anona Che­r­i­mo­lia, planta proce­dente de la América Cen­tral y el Caribe. Tiene la piel rugosa, la pulpa blanca y dulce y numerosas semi­l­las de un negro lus­troso. La voz es ori­unda de América.

col­mado: tienda de comestibles. Voz del español general.

conga: baile afrocubano con música de tam­bores. En las fies­tas de San Juan, así como en otros car­navales, gru­pos de músi­cos “arrol­la­ban”, es decir, toca­ban y bail­a­ban con­gas por las calles

conuco: orig­i­nal­mente, por­ción de tierra que los indios taínos ded­i­ca­ban al cul­tivo; más tarde, parcela de tierra pequeña cul­ti­vada por un campesino pobre. Voz orig­i­naria del Caribe.

copetúa: tam­bién lla­mada “flor de muerto”. Planta con una flor amar­illo bril­lante o anaran­jada, de múlti­ples péta­los apre­ta­dos. En Cuba se siem­bra en las tum­bas de los cemente­rios campesinos. Está muy lig­ada a la cel­e­bración del “Día de los Muer­tos” o “Día de los Fieles Difuntos.”

coralillo: enredadera sil­vestre, muy abun­dante en los cam­pos de Cuba, de hojas grandes y ásperas. Da abun­dantes raci­mos de flo­re­cil­las rosadas o bla­cas, así como zarcil­los con los que se sujeta al trepar. Aunque es planta sil­vestre, es apre­ci­ada en los jardines.

cun­di­amor: enredadera sil­vestre muy abun­dante en Cuba de la familia de las cucur­bitáceas. Da flo­res blan­cas, pequeñas y ais­ladas. El fruto es del tamaño de una almen­dra, aunque blando, de color anaran­jado bril­lante por fuera. Al madu­rar se abre, dejando ver el inte­rior rojo encen­dido y las semi­l­las que son muy bus­cadas por los pájaros.

dril: tela fresca y resistente de hilo o de algo­dón crudo. La pal­abra proviene del inglés, que prob­a­ble­mente la tomó del alemán. Tiene uso gen­er­al­izado en español desde el siglo XIX. En Cuba los tra­jes de dril blanco eran sig­nos de distinción.

fotuto: orig­i­nal­mente cara­col, usado por los taínos como trompeta. Pasó a sig­nificar la bocina del automóvil. Aunque la eti­mología sea incierta, en Cuba se la con­sid­era voz caribe.

fuete may­oral: látigo del may­oral, con el que se azotaba a los esclavos o, más tarde, a los cor­ta­dores de caña, haitianos y jamaiquinos, que eran trata­dos poco menos que como esclavos.

funam­bulero: volatinero, maromero y, por exten­sión, gente del circo. Es pal­abra de ori­gen latino del español general.

guagua: ómnibus. Tam­bién se usa con esa acep­ción en las Islas Canarias. Posi­ble­mente del inglés “wagon”.

gua­jira: canto pop­u­lar de los cam­pos de Cuba.

gua­jiro: Esta pal­abra arahuaca sig­nifi­caba orig­i­nal­mente señor o per­sona de mayor dig­nidad social. En Cuba pasó a sig­nificar campesino. Como adje­tivo se aplica a todo lo que es pro­pio del campo.

guanábana: fruta del guanábano, árbol orig­i­nario de las Antil­las, de la familia de las anonáceas, de seis a ocho met­ros de altura, con copa her­mosa, tronco liso de color gris oscuro, hojas lance­o­ladas, lus­trosas, de color verde intenso por el haz y blan­queci­nas por el envés y flo­res grandes de color blanco amar­il­lento. La fruta es aco­ra­zon­ada, grande, de corteza ver­dosa con púas débiles y deli­ciosa pulpa blanca, muy apre­ci­ada para hacer refres­cos y bati­dos. El nom­bre es taíno.

guano: palma cana. Palma pequeña, abun­dante en Cuba, prin­ci­pal­mente en los ter­renos áridos. Sus pen­cas se usan para techar los bohíos.

guayaba: fra­gante y deli­ciosa fruta del árbol ‘Psid­ium Guayava’ pro­pio de la América trop­i­cal. Hay muchas vari­antes que difieren en el tamaño y el color de la piel de la fruta, verde o amar­illa, y de la pulpa, blanca, amar­illa, rosada o roja. Es muy apre­ci­ada como fruta, pero tam­bién se hacen con ella numerosos dul­ces: jalea, mem­brillo, mer­me­lada y cas­cos en almíbar. El nom­bre es de ori­gen indí­gena, pero hay duda de si proviene del arahuaco, el quechua o el quiché.

guaya­bal: sem­brío de matas de guayaba.

guayabera: prenda de vestir típica de Cuba, cha­que­tilla de tela lig­era, que se usa con las fal­das sobre el pan­talón. Usual­mente tiene dos pares de bol­sil­los al frente y está ador­nada con botones y alforzas. Los cubanos sen­tían gran orgullo en usar guayabera de hilo, con múlti­ples alforzas, muy bien almi­don­ada y plan­chada. Llegó a con­sid­er­arse sím­bolo de cubanidad.

guedeja: mechón largo de cabel­los, tirabuzón. Pal­abra de ori­gen godo.

güín: pendón o vástago que echan algu­nas cañas, de con­sis­ten­cia fofa muy ligero. Se usa para la armadura de las cometas o papalotes y para hacer jaulas de pájaros.

hórreo: en Gali­cia y Asturias, con­struc­ción de madera de base rec­tan­gu­lar en Gali­cia y cuadrada en Asturias, sostenida en el aire por pilares de piedra, lla­ma­dos pegol­los, en los hórreos se guardan y preser­van de la humedad y los ratones gra­nos y otros pro­duc­tos agrícolas.

jab­on­cillo: árbol sil­vestre en el Caribe, cuyos fru­tos redon­dos sueltan una sus­tan­cia jabonosa.

jáquima: árbol de madera pre­ci­ada para la con­struc­ción por su dureza y resistencia.

jején: mos­quito trop­i­cal, pequeñísimo, cuya pica­dura pro­duce gran esco­zor. Se mueve usual­mente en hor­das. El nom­bre es prob­a­ble­mente arahuaco.

jícara: vasija hecha con la corteza seca de una güira, fruto redondo de un árbol trop­i­cal con el que se fab­ri­can las mara­cas. La pal­abra proviene del azteca xicálli.

jutía: mamífero roe­dor, ori­undo de las Antil­las, de pelaje espeso, suave, leon­ado, más oscuro por el lomo que por el vien­tre. Trepa a los árboles y se ali­menta de fru­tas. Es comestible. El nom­bre es arahuaco.

majá: cule­bra ori­unda de Cuba, de color amar­il­lento, con man­chas y pin­tas de color pardo rojizo, simétri­ca­mente dis­pues­tas. No es venenosa sino que mata a sus pre­sas con­striñén­dolas. Crece hasta cua­tro met­ros de lon­gi­tud y llega a tener vein­ticinco cen­tímet­ros de diámetro. El nom­bre es de ori­gen antillano.

majagua: árbol antil­lano de la familia de las malváceas, de madera dura y resistente. Crece hasta doce met­ros de altura. Voz taína.

malanga: planta arácea de Cuba. Sus tubér­cu­los comestibles son blan­cos y espon­josos. Es espe­cial­mente apre­ci­ada para puré para los niños pequeños y los enfermos.

mambí: insur­recto con­tra el gob­ierno español en las luchas de inde­pen­den­cia de Cuba y Santo Domingo. Por eso se habla de la lucha o la causa mambisa.

manigua: voz taína. Espesura del bosque trop­i­cal. Durante las guer­ras inde­pen­den­tis­tas de Cuba, en la cual los insur­rec­tos tenían sus cam­pa­men­tos en los bosques, sig­nifi­caba la insur­rec­ción. “Echarse a la manigua” era unirse a la lucha armada por la independencia.

marañón: Pal­abra aborí­gen del caribe para des­ig­nar a un árbol trop­i­cal y su fruto. El fruto de forma de pequeña pera, rojo o amar­illo, es agridulce y muy fra­gante. La semi­lla tiene la pecu­liari­dad de cre­cer fuera del fruto. Es de forma arriñon­ada y muy apre­ci­ada. Se la come tostada.

melao: forma común de “melado”, jarabe que se obtiene por evap­o­ración del jugo purifi­cado de la caña, antes de la cristal­ización. Este jarabe se deja solid­i­ficar en forma de bar­ras o de conos, los “pil­on­cil­los de melao”.

mel­cocha: dulce que se logra cociendo la miel. La pasta resul­tante puede esti­rarse mien­tras todavía está caliente, con las manos untadas en man­teca o aceite. Mien­tras más se la estira, más claro se vuelve su color y más blanda quedará al enfriarse.

nereida: cualquiera de las nin­fas que según la mitología griega residían en el mar y eran jóvenes her­mosas de medio cuerpo arriba y peces en lo restante.

ninfa: cualquiera de las fab­u­losas dei­dades de las aguas, los ríos y los bosques, según la mitología clásica

níspero: aunque hay var­ios árboles con este nom­bre, aquí se refiere a un árbol fron­doso de fruto del­i­cado. El fruto de suave aroma tiene corteza áspera, de color pardo. La pulpa es deli­ciosa, de color rosado par­dusco, con semi­l­las de un negro lustroso.

ñame: planta con tubér­culo comestible lle­vada a His­panoamérica desde África. El nom­bre es de ori­gen africano.

pen­cas de guano: hojas de la palma cana.

pil­on­cil­los de melao: ver melao.

quin­calla: en Cuba, pequeña tien­decita de bar­rio, en que se venden pro­duc­tos de mer­cería, papel­ería, pro­duc­tos de tocador y todo tipo de obje­tos y pro­duc­tos de necesi­dad diaria. La pal­abra proviene del francés antiguo, en uso en español desde prin­ci­p­ios del siglo XIX.

quitrín: car­ru­aje de cabal­los, abierto, de dos ruedas, con una sola fila de asien­tos, típico de Cuba.

rana escu­pi­dera: durante la época colo­nial en Cuba muchas escu­pi­deras tenían forma de rana con la boca abierta.

ría: pen­e­tración que forma el mar en la costa, debida a la sumer­sión de una parte litoral de una cuenca flu­vial de laderas más o menos abrup­tas. Son abun­dantes y muy her­mosas en Galicia.

serón: especie de espuerta, más larga que ancha, que sirve reg­u­lar­mente para carga de una caballería. Pal­abra del español general.

tamarindo: árbol ori­undo de Asia, de la familia de las papi­lonáceas, con tronco grueso y ele­vado de corteza parda, copa extensa, hojas com­pues­tas de hojue­las elíp­ti­cas, grue­sas y peci­o­ladas, flo­res amar­il­len­tas en espiga, y fruto en vainil­las pul­posas de una sola semi­lla. Su sabor agridulce lo hace muy pre­ci­ado en refresco y en dulce. Tam­bién es agrad­able com­erlo al nat­ural. El nom­bre es de ori­gen árabe.

taracea, taraceado: labor de ori­gen árabe de incrustación en madera de cha­pas de dis­tin­tas maderas de var­ios col­ores. Puede incluir nácar y con­chas. La pal­abra es tam­bién de ori­gen árabe.

tasajo: carne seca y sal­ada. Voca­blo penin­su­lar de ori­gen incierto, en uso desde el siglo XVI.

tibor: vaso grande de barro o porce­lana, en Cuba, por exten­sión, ori­nal. El ori­gen de la pal­abra es incierto.

tina­jón: enorme vasija de barro cocido mucho más ancha por el medio que por la boca o el fondo. En Cam­agüey, donde el año se car­ac­ter­iza por una tem­po­rada de llu­vias y una “de seca”, los tina­jones servían de acue­ducto par­tic­u­lar de las casas colo­niales, alma­ce­nando el agua recogida de los teja­dos en la época de llu­vias para ser uti­lizada el resto del año. El barro cocido le da una espe­cial fres­cura y un sabor car­ac­terís­tico al agua alma­ce­nada. En Cam­agüey se dice que quien bebe agua de tina­jón regresa a volver a beberla. Los tina­jones son el sím­bolo de la provin­cia. tomeguín: pájaro pequeño, ori­undo de Cuba, de pico corto, cónico, plumaje de color ver­doso por encima, ceni­ciento por el pecho y las patas, con una gola amarilla.volanta: coche de cabal­los de las Antil­lasya­gruma: árbol cubano de la familia de las moráceas, con hojas grandes, palmeadas, verdes por el haz y plateadas por el envés, flo­res en racimo, rosadas con visos amarillos.yagua: tejido fibroso que rodea la parte supe­rior y más tierna del tronco de la palma real, del cual se desprende nat­u­ral­mente todas las luna­ciones. Se puede uti­lizar como recep­táculo. Tam­bién se usa para envolver el tabaco en rama. Voz taína.